
🧱 Ruina · Calanda (Teruel)
Ermita de Santa Bárbara: el oratorio de Calanda que resiste
De la gran ermita que llegó a ser Santa Bárbara apenas queda una cuarta parte. Un sargento de Felipe V se retiró aquí en 1722 y pasó treinta años como ermitaño ampliándola.
Quien sube hoy a Santa Bárbara ve solo un fragmento de lo que fue. En su máximo desarrollo, la ermita tenía una planta mucho mayor; ahora subsisten el atrio y una porción mínima de la ermita propiamente dicha, una triste sombra de su pasada envergadura.
Todo empezó en 1686 como un pequeño oratorio. Las limosnas recogidas permitieron varias ampliaciones y el edificio acabó convertido en una ermita notable. En ese proceso destaca don Juan Solano Fernández, sargento de los Reales ejércitos de Felipe V, que en 1722 se retiró a vivir en ella y emprendió su ampliación. Fue ermitaño durante tres décadas y se ocupó de las obras, del mantenimiento y del culto. Durante la primera guerra carlista, el uso del edificio como lugar de defensa le causó graves desperfectos.
Lo que se conserva tiene dos cuerpos. El primero es un atrio con tres arcos en la fachada y otros tres en los laterales, con el central más ancho que los demás; toda la arquería es de piedra de sillar bien escuadrada. Encima se alza una planta de ladrillo de trabajo mudéjar, con balcón y un frontón con un óculo en el centro y una espadaña en lo más alto. A ambos lados se ven dos huecos cegados. El segundo cuerpo, mínimo, es lo que queda de la ermita: tapial con las esquinas reforzadas con cantería, contrafuertes y pequeños huecos de luz.
Para contarlo después
- Está dedicada a dos titulares: Santa Bárbara y San Marcos.
- El atrio combina la piedra de sillar de los arcos con un piso superior de ladrillo de factura mudéjar.
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Ficha elaborada a partir del artículo «Ermita de Santa Bárbara (Calanda)» de Wikipedia (CC BY-SA 4.0), con cada dato comprobado contra el artículo. Revisada el 20 de octubre de 2026. ¿Ves algún error? Escríbenos a hola@lugaresextraordinarios.com.
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Ermita dedicada a Santa Bárbara y a San Marcos, en uno de los cabezos que dominan la población de Calanda.
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