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Pueblos abandonados en Castilla y León (página 3)
117 pueblos abandonados en Castilla y León, 20 con leyenda: qué tienen de especial, su historia, su mapa y cómo visitarlos. Pueblos que se quedaron vacíos: por un embalse, una guerra, una epidemia o porque la gente se fue y no volvió.
Del 97 al 116
Hontalbilla (Segovia)
Hontariego
Hontariego se despobló a comienzos del siglo XVII, pero no se borró del todo: entre pinares quedan restos de sus cercas y casas, y su iglesia, hoy ermita, conserva cada año una misa solemne y una procesión.
Carucedo (León)
La Balouta
Entre dos altos muros de roca, La Balouta lleva vacía desde 1973. A su lado se abre la cueva de la Palomera, un túnel que los romanos excavaron en la pizarra para librarse de los lodos de la mina de Las Médulas.
Golmayo (Soria)
La Velilla
La Velilla es hoy un despoblado sin vecinos, y en su término se encuentra la iglesia románica de Santa Eulalia, incluida en la Lista Roja del Patrimonio. Antes fue Avililla, un lugar medieval cuya identidad se aclara con una sentencia de 1486.
Santa Colomba de Somoza (León)
Labor de Rey
En Labor de Rey no queda ni una casa con tejado. Solo resiste la espadaña de su iglesia en ruinas y, en el camino de ronda del campanario, un pequeño tejado a un agua. El cementerio se usó hasta los años sesenta.
Molinaseca (León)
Las Tejedas
Un pueblo entero sin vecinos, escondido entre bosques en un valle paralelo al Camino de Santiago. Aún quedan en pie sus casas tradicionales y, en lo alto, los muros y la espadaña de su iglesia.
Valle de Valdebezana (Burgos)
Perros
En 1967 explotó una bombona de butano en la última casa habitable de Perros y el matrimonio que vivía allí tuvo que marcharse. Después, los edificios se demolieron para vender sus piedras y el bosque fue cubriendo el pueblo.
Boñar (León)
Quintanilla de Vegamián
Quintanilla de Vegamián tenía diez casas, un molino y una iglesia dedicada a San Pedro cuando Madoz lo describió en el siglo XIX. En 1968 el embalse del Porma lo cubrió por completo, junto a otros cuatro pueblos.
Lastras de Cuéllar (Segovia)
Sacedón
En 1450 nadie vivía ya en Sacedón, pero su iglesia sigue en pie y es escenario de una romería multitudinaria. La villa desapareció; la ermita, convertida en santuario de la patrona de Lastras de Cuéllar, resistió.
Miranda de Ebro (Burgos)
Sajuela
Sajuela pertenece a Burgos, pero no tiene ni un metro de frontera con su propia provincia: la rodean los términos riojanos de Cellorigo, Galbárruli y Fonzaleche. Sus tierras, además, pueden elaborar vino con denominación Rioja.
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Cármenes (León)
San Esteban de Uvierzo
Cuenta la leyenda que una salamandra cayó en la fuente y envenenó el agua de todo el pueblo. Solo sobrevivió una anciana. Hoy de San Esteban de Uvierzo quedan los trazos de su iglesia, junto a un collado donde se reunían los jueces.
Sebúlcor (Segovia)
San Miguel de Neguera
Una aldea sin vecinos junto al río San Juan, cerca de su desembocadura en el Duratón: San Miguel de Neguera es hoy un conjunto de ruinas por el que discurre el Camino de San Frutos y en cuyo término se alza un palacio protegido como bien de interés cultural.
San Pedro de la Nave-Almendra (Zamora)
San Pedro de la Nave
Un pueblo zamorano de 53 habitantes a mediados del siglo XIX quedó bajo las aguas del embalse de Ricobayo. Su iglesia de San Pedro, en cambio, se trasladó del lugar y se instaló en la cercana El Campillo.
San Cebrián de Castro (Zamora)
San Pelayo de Castro
Durante siglos, quien quería cruzar el Esla camino de Galicia o de Portugal lo hacía en la barca de San Pelayo de Castro. Un puente de madera se lo llevaron las aguas; la presa de Ricobayo acabó con el paso entero.
Vallelado (Segovia)
Torre de Don Velasco
Un pueblo que en el siglo XVI tuvo 46 vecinos acabó con solo tres, casas a punto de caerse entre bodones y un robo en el archivo de la iglesia. Los propios vecinos pidieron al rey permiso para unirse a otro concejo.
Santa María del Campo (Burgos)
Torremoronta
De Torremoronta, en Burgos, a mediados del siglo XIX solo quedaban la pared de una torre, unos cimientos y un puente arruinado del que sobrevivían siete ojos. Los últimos regentes de su castillo, sin embargo, hospedaron a Fernando el Católico y al cardenal Cisneros.
Valtajeros (Soria)
Torretarrancho
En Torretarrancho, una aldea soriana deshabitada y en ruina muy avanzada, quedan los restos de un castillo y, en el barranco de la Torre, unas huellas de dinosaurio. Todo ello en las Tierras Altas, en el único paso sobre la divisoria de dos valles.
Valle de Sedano (Burgos)
Trescasas
Un sarcófago de piedra caliza salió a la luz junto a un manantial del despoblado burgalés de Trescasas. Su descubridor se lo llevó al pueblo y le dio un uso poco solemne: comedero de cerdos.
Boñar (León)
Utrero
Cuando se levantó el embalse del Porma, cinco pueblos de Vegamián quedaron bajo el agua. Utrero se libró de la inundación, pero no de la expropiación: sus vecinos se marcharon y el pueblo quedó vacío, sin ser sumergido.
San Pedro Manrique (Soria)
Vea
En una pared interior de la iglesia de Vea, un vecino llamado Marcos León dejó un grafito con su desazón por la despoblación del pueblo. Esta aldea soriana del valle del río Mayor quedó deshabitada, como casi todas las de su entorno.
Los Barrios de Luna (León)
Ventas de Mallo
En Ventas de Mallo se tejían los paños conocidos como «de Caldas», pero hoy no queda ni una casa en pie: el pueblo está bajo el embalse de Barrios de Luna, que anegó catorce localidades leonesas.