
🏰 Castillo · Canfranc (Huesca)
Fuerte de Coll de Ladrones: la fortaleza que usa la roca como muro
Una galería con aspilleras, abierta en la propia roca, baja desde este fuerte pirenaico hasta una batería situada sobre el río, desde donde se batía la carretera. Aquí la montaña pesa tanto como los muros.
El Fuerte de Coll de Ladrones se levanta sobre peñascos a 1351 metros de altitud, en el municipio aragonés de Canfranc. Cierra el paso del valle hacia la frontera francesa y se considera un buen ejemplo de arquitectura militar moderna adaptada a un terreno de montaña. Su rasgo distintivo es el uso de la roca: forma parte esencial de la defensa, con igual o mayor importancia que los muros de fábrica. Las defensas de artillería ocupan cuatro bocas orientadas al norte, excavadas en la piedra, además del polvorín. La galería aspillerada baja hasta una batería sobre el río que batía directamente la carretera.
Sus orígenes se remontan a finales del siglo XVI, pero el fuerte actual es del siglo XIX. A mediados de esa centuria, con el recuerdo de la Guerra de la Independencia aún cercano, el Gobierno español se preocupaba por la defensa del valle. Envió a Juan Martínez Zermeño, uno de los mejores ingenieros militares de su tiempo, a reconocer el Pirineo aragonés occidental, porque los viejos castillos de Candanchú y Canfranc, y la Torre de la Espelunga, estaban en ruinas. Las obras empezaron en 1888 y terminaron en noviembre de 1900. Debía proteger el nuevo ferrocarril internacional que llegaría con el túnel de Somport, y también sirvió de puesto de vigilancia contra el contrabando.
Dentro del recinto destacan dos edificios revestidos de piedra del país. El más umbrío fue cuartel de tropa, con dos naves y dos pisos. El más soleado alojaba a oficiales, oficinas y enfermería, y presume de una escalera señorial. Valle abajo, junto a la carretera, se construyó como complemento la Torreta de los Fusileros. En octubre de 1990 el Ministerio de Defensa subastó el fuerte y lo adquirió una empresa privada.
Para contarlo después
- Los dos edificios principales se reparten según la luz: el más sombrío fue cuartel de tropa y el más soleado se destinó a oficiales y enfermería.
- Entre las laderas que rodean el fuerte crecen abetos, serbales, abedules, arces y endrinos.
- La Torre de la Espelunga, uno de los viejos puestos en ruinas de la zona, también se conocía como «Espelunga de Agulla».
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Ficha elaborada a partir del artículo «Fuerte de Coll de Ladrones» de Wikipedia (CC BY-SA 4.0), con cada dato comprobado contra el artículo. Revisada el 20 de octubre de 2026. ¿Ves algún error? Escríbenos a hola@lugaresextraordinarios.com.
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Fuerte fusilero del siglo XIX sobre los peñascos de Canfranc, en Aragón, a 1351 metros de altitud, que cerraba el paso a Francia.
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