
🏰 Castillo · Graus (Huesca)
Castillo de Fantova: la torre sobre el acantilado
Sobre un espolón rocoso al borde de un acantilado, una torre circular de dieciocho metros se ve desde varios kilómetros. Se entra por una puerta en alto y una escalera empotrada en muros de dos metros de grosor sube hasta el piso defensivo.
Lo primero que llama la atención de Fantova es su emplazamiento: el castillo ocupa un gran espolón rocoso que cae a un acantilado, y su silueta se distingue desde lejos. El conjunto sigue el esquema habitual de los castillos altoaragoneses: una torre, una iglesia y un muro que lo rodea.
La torre es circular, de unos cuatro metros y medio de diámetro y dieciocho de altura. Sus muros, de mampostería revestida de sillarejos, miden unos dos metros de grosor y dejan un hueco interior de apenas 16 m². La puerta se abre en alto y se accedía a ella por una escalera de madera. Dentro, la planta baja conserva una bóveda de arista de piedra que resuelve el paso del círculo al cuadrado. Desde ahí, una escalera empotrada en la pared lleva a un zaguán, y una trampilla da paso al piso superior, pensado para la defensa, con grandes vanos de medio punto. Por toda la torre se ven saeteras de traza muy tosca.
La historia escrita arranca en el año 960, cuando el obispo de Roda consagró la iglesia de Santa Cecilia en el castro. Entonces Fantova y el castillo de Güel formaban la vanguardia del condado de Ribagorza frente a los musulmanes de Lascuarre, Laguarres y Castigaleu, plazas que Sancho el Mayor conquistó en 1017. Jaime I de Aragón lo vendió a Berenguer de Eril en 1228, y en 1322 Jaime II recuperó el condado de Ribagorza para su hijo y obligó a entregar al rey Fantova y otros castillos. La ermita de Santa Cecilia, de nave única y ábside semicircular, tiene a los pies un campanario semicilíndrico concebido como segunda torre defensiva. Del recinto murado destaca la entrada en recodo, aunque la vegetación dificulta ver sus restos.
Para contarlo después
- Entre los tenentes de Fantova hubo un infante, Sancho Ramírez, hermano del rey, y también Arnal Mir, conde de Pallars.
- En 1718 las familias Agulaneo y Bagüés ostentaban todavía el título honorífico de carlanes de Fantova.
- Junto al castillo hay dos tumbas antropomorfas, según la costumbre de los siglos X y XI en la zona prepirenaica.
Publicidad
Ficha elaborada a partir del artículo «Castillo de Fantova» de Wikipedia (CC BY-SA 4.0), con cada dato comprobado contra el artículo. Revisada el 20 de octubre de 2026. ¿Ves algún error? Escríbenos a hola@lugaresextraordinarios.com.
Cargando mapa…
Fortificación cristiana del siglo X sobre un espolón rocoso, en el despoblado de Fantova, en el municipio oscense de Graus.
Cerca de aquí
Graus (Huesca) · a 100 m
Fantova
En Fantova ya no vive nadie, pero su torre circular del siglo XI sigue en pie como el edificio más importante del lugar. Sus vecinos se marcharon a repoblar la cercana Puebla de Fantova.
Graus (Huesca) · a 1,5 km
Erdao
En Erdao ya no vive nadie, y la torre de su iglesia, de cuatro pisos, ha quedado tapada por la maleza. El pueblo, citado en el año 961, formó parte de la vanguardia de Ribagorza frente al califato omeya.
Isábena (Huesca) · a 7,4 km
Catedral de San Vicente
En Roda de Isábena, la localidad más pequeña de España con sede catedralicia, una excatedral románica guarda el claustro con más inscripciones funerarias de Europa: 191 en muros y arcos. Bajo su cabecera hay tres criptas, una de ellas con el sepulcro de san Ramón.
Isábena (Huesca) · a 7,9 km
Nocellas
Un caudillo musulmán lo arrasó en el año 1006, pero Nocellas se levantó de nuevo y llegó a sumar 64 vecinos en 1930. En los años sesenta se vació para siempre porque le faltaban agua corriente y electricidad.
Perarrúa (Huesca) · a 10 km
Arués
En 1910 vivían en Arués 84 personas; hoy no queda nadie. En 2016 trascendió que un empresario quería levantarlo entero otra vez, como pueblo vacacional y con servicios que el lugar nunca tuvo.
Graus (Huesca) · a 10 km
Puycremat
Su nombre significa, según se traduce, «pueyo quemado», y su última casa cerró en los años cincuenta. En lo alto del cerro que vigila el Ésera sigue la ermita de Santa Clara, del siglo XII, expoliada y en riesgo inminente de ruina.
Más castillos con historia
Ver todosBerrioplano (Navarra)
Fuerte de Alfonso XII
De esta fortaleza oculta bajo tierra escaparon 795 presos en una sola jornada; únicamente tres alcanzaron la frontera con Francia. Concebido para defender Pamplona, el fuerte nunca cumplió esa función y terminó convertido en cárcel política.
Badajoz
Alcazaba de Badajoz
Ocho hectáreas y unos 1.300 metros de muralla conservada hacen de la Alcazaba de Badajoz la mayor de Europa entre las construidas en época árabe. Dentro sobreviven escaleras almohades, algunas recuperadas tras permanecer parcialmente enterradas.
Almería
Alcazaba y Murallas del Cerro de San Cristóbal
En 1749, esta fortaleza de Almería sirvió como prisión temporal para 189 gitanos durante la Gran Redada, una operación que perseguía su exterminio. Sus recintos árabes y cristianos conservan también la historia de una construcción que llegó a tener autorizada su demolición.
Córdoba
Alcázar de los Reyes Cristianos
Los baños del Alcázar de los Reyes Cristianos acabaron convertidos en celdas de la Inquisición. El recinto cordobés que había alojado a los monarcas perdió su función palaciega y pasó siglos dedicado al encierro antes de abrirse al público.