
⛪ Templo · Carrascal del Río (Segovia)
Ermita de San Frutos: tumbas medievales al borde del cañón
Una grieta separa este antiguo priorato del camino de acceso: la tradición atribuye su apertura al bastón de un santo. Al otro lado, la iglesia y las ruinas monásticas ocupan el borde de un acantilado sobre el Duratón.
Se puede visitar👁️ Con leyenda
El recorrido hasta la ermita atraviesa La Cuchillada por un puente de piedra construido en 1757 y continúa entre los restos del monasterio benedictino. Al pie del ábside aparecen varias tumbas antropomórficas de la Alta Edad Media, reutilizadas por los monjes del priorato. Entre los edificios y el precipicio hay otro cementerio; junto a él, una pequeña construcción guarda las sepulturas vacías que la tradición atribuye a San Frutos y a sus hermanos, Engracia y Valentín. A la izquierda de la grieta también quedan vestigios de una escalera excavada en la roca para descender al cañón.
La fundación del lugar se atribuye a los tres hermanos, que lo habrían elegido para llevar una vida contemplativa. La iglesia comenzó a construirse en 1093 y fue consagrada en 1100. Conserva una sola nave, cubierta con bóveda de cañón, y catorce capiteles decorados con motivos vegetales y escenas mitológicas. La comunidad benedictina permaneció allí hasta la desamortización de 1834. El abandono y un incendio del siglo XIX llevaron buena parte del conjunto a la ruina.
El emplazamiento permite distinguir la paramera, el bosque de ribera y los cortados del parque natural de las Hoces del Río Duratón. En la pared opuesta se observan buitreras, y los buitres leonados pueden verse a poca distancia. Desde el borde también se contempla el remanso formado por el embalse de Burgomillodo.
Lo que se cuenta
La leyenda
Según la tradición, San Frutos abrió La Cuchillada con su bastón para frenar a los sarracenos y proteger a unos vecinos de Sepúlveda. Otra leyenda cuenta que, en 1225, un marido celoso arrojó a su mujer por el precipicio y el santo la salvó porque era inocente. Ella habría entregado sus bienes al priorato en agradecimiento. Una inscripción en un muro del templo recuerda a una mujer despeñada por su esposo que sobrevivió y donó sus posesiones a esta casa.
Para contarlo después
- El Camino de San Frutos parte de la ciudad de Segovia y termina aquí tras unos 80 kilómetros de peregrinación.
- Bajo el altar está la piedra del santo: la tradición atribuye la curación de hernias a dar tres vueltas alrededor.
- Una cruz levantada en 1900 recuerda una gran peregrinación; su pedestal muestra las siete llaves de Sepúlveda.
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Ficha elaborada a partir del artículo «Ermita de San Frutos» de Wikipedia (CC BY-SA 4.0), con cada dato comprobado contra el artículo. Revisada el 19 de octubre de 2026. ¿Ves algún error? Escríbenos a hola@lugaresextraordinarios.com.
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Una iglesia románica y los restos de un priorato sobre un meandro del Duratón, en Carrascal del Río, Segovia.
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