
🏰 Castillo · Escalona (Toledo)
Castillo-palacio de Escalona: el supuesto tesoro del condestable
Cuando detuvieron a Álvaro de Luna en 1453, el rey sitió Escalona convencido de que allí se guardaba la fortuna del condestable. El palacio ya había ardido tras la caída de un rayo quince años antes, y el inventario de lo hallado contradijo el mito.
Escalona se asienta sobre un espolón en el extremo oriental de la población, lo que da al castillo una planta irregular, típica de las fortalezas hispano-musulmanas. El río Albereche por el sur y los arroyos Tordillos y de la Parra por los lados este y oeste ya la protegían de forma natural, y por el norte se añadió un foso. Fue una fortaleza romana, después ocupada por musulmanes, y en el siglo XI la tomó Alfonso VI. Se convirtió así en uno de los puntos defensivos más importantes de la frontera con almorávides y almohades.
En 1281 Alfonso X entregó la villa y la fortaleza a su hermano Manuel de Castilla, y en ella nació su hijo, el escritor Don Juan Manuel. Este se rebeló contra Alfonso XI y, en el asedio de 1328, confiaba en que la plaza era impenetrable. En 1424 Juan II concedió Escalona a Álvaro de Luna, que la hizo capital de su señorío y levantó dentro del castillo un palacio nuevo. Un privilegio real de 1437 lo describe como «la casa mejor que en España se fallaba». Se terminó en 1438, y entre el 10 y el 11 de agosto de ese mismo año un rayo cayó sobre la torre del homenaje y desató un incendio que los cronistas tuvieron por extraordinario: ochocientos hombres con dos mil cestos de tierra y zaques de agua no lograron sofocarlo.
Tras el arresto del condestable en 1453, su mujer, Juana Pimentel, se encastilló allí con sus hijos. El asalto del rey fracasó y se pasó a un cerco largo y caro. Luna fue ajusticiado en Valladolid y la viuda negoció la entrega de la fortaleza. Más tarde Enrique IV la dio a Juan Pacheco. Varios incendios la dañaron, y en la Guerra de la Independencia las tropas francesas del mariscal Soult la quemaron. Hoy está en ruinas, restaurada en parte, y fue declarada monumento en 1922.
Lo que se cuenta
La leyenda
Sus enemigos decían que el condestable había acumulado una fortuna avarienta, y el rey acabó creyendo que la guardaba en Escalona. De ahí el empeño del asedio de 1453. Pero el acta que el funcionario real Alfonso de Illescas levantó el 26 de junio de ese año, al incautar los bienes, recoge sobre todo monedas: unas 300 doblas alfonsíes, 42 monedas de oro entre florines de Florencia, Génova y otros lugares, y tres doblas que la viuda entregó al rey. Eran piezas valiosas, incluso nobles ingleses, pero no el tesoro del mito.
Para contarlo después
- En 1136-1137 Tasufín ben Alí ben Yúsef atacó Escalona; una crónica árabe cuenta que las campanas de la villa desfilaron en Córdoba junto al botín.
- La muralla de la población no se terminó hasta finales del siglo XII, y esa debilidad facilitó los ataques que sufrió la villa.
- En 1442 Escalona no llegaba a cuatrocientos vecinos naturales, y el rey los eximió de varios impuestos para repoblarla tras las epidemias.
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Ficha elaborada a partir del artículo «Castillo-palacio de Escalona» de Wikipedia (CC BY-SA 4.0), con cada dato comprobado contra el artículo. Revisada el 19 de octubre de 2026. ¿Ves algún error? Escríbenos a hola@lugaresextraordinarios.com.
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Fortaleza y palacio en ruinas, en parte restaurados, en Escalona (Toledo), donde el condestable Álvaro de Luna levantó su residencia.
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