
🏰 Castillo · Forallac (Gerona)
Castillo de Vulpellach: la frase que confiesa un pecado
En una ventana renacentista del castillo de Vulpellach, junto al emblema de su señor, Miguel Sarriera, hay grabada una frase en latín: «Ego sum pecaban - 1533», «Yo soy el que pecó». Su misterio ha dado origen a una leyenda de calumnias y de una esposa emparedada.
En todo el palacio hay inscripciones bíblicas, pero la más célebre está en una ventana renacentista: junto al emblema y el nombre de Miguel Sarriera aparece esa confesión fechada en 1533. Miguel fue señor de Vulpellach en la primera mitad del siglo XVI, y con él el castillo vivió su época dorada, al pasar de fortaleza a palacio señorial.
La fortaleza está documentada en 1269, cuando el obispo de Gerona y el señor de Vulpellach firmaron un convenio sobre su construcción. En 1287 el señor era Guillermo de Palol, feudatario de los Peratallada; en 1322 el dominio pasó a Guillermo Sarriera por su matrimonio con Sibila de Sant Sadurní, y en 1358 este compró las jurisdicciones del lugar al conde de Ampurias. Hacia 1725 hubo nuevas reformas y, más tarde, el edificio acabó convertido en casa de payés.
Hoy es un edificio de dos plantas que, junto con la iglesia, rodea un pequeño patio trapezoidal con un pozo de piedra en el centro; una escalera adosada a los muros sube a la parte alta. La torre del homenaje, al oeste, es del siglo XIV, pero se levantó sobre los restos de otra más antigua, con aparejo en espiga en la base. Del recinto amurallado quedan tramos entre las casas del pueblo: la torre cuadrada con portal adintelado al noreste es lo mejor conservado, y otra torre cilíndrica se alza al suroeste. Dentro destacan la sala mayor, con arcos de diafragma apuntados, las dependencias bajas con bóvedas y algunas baldosas decoradas. Al derribar una construcción rural posterior aparecieron unas almenas bien conservadas.
Lo que se cuenta
La leyenda
Cuenta la leyenda que los señores de Vulpellach y de Cruïlles eran buenos amigos y se visitaban a menudo. Pero el de Cruïlles había pretendido a la esposa de Miguel Sarriera antes de la boda y ella nunca le correspondió, así que hizo correr rumores sobre su honra. Celoso, Sarriera la encerró en la torre, la torturó para que confesara y acabó emparedándola viva. Al descubrir la calumnia, hizo encarcelar al envidioso hasta que murió. Atormentado, viajó a Roma en busca del perdón del papa y, a su regreso, mandó grabar las misteriosas palabras en el escudo del patio de armas.
Para contarlo después
- Según la tradición, tras su viaje a Roma el señor dejó de ser un hombre intratable y despótico y se volvió amable y sencillo.
- Un médico conocido del siglo XIV, Arnau Sarriera, salió del linaje que dominó también los castillos de Anglés, Montsoriu, Cartellà y Solterra.
- Juan de Sarriera, nieto de Guillermo, fue general del ejército del condestable Pedro de Portugal durante la guerra Civil Catalana (1462-1472).
Publicidad
Ficha elaborada a partir del artículo «Castillo de Vulpellach» de Wikipedia (CC BY-SA 4.0), con cada dato comprobado contra el artículo. Revisada el 20 de octubre de 2026. ¿Ves algún error? Escríbenos a hola@lugaresextraordinarios.com.
Cargando mapa…
Castillo gótico-renacentista en el núcleo de Vulpellach, en el Bajo Ampurdán (Cataluña), reformado como palacio señorial en el siglo XVI.
Cerca de aquí
La Pera (Gerona) · a 8,5 km
Castillo de Púbol
Dalí regaló a Gala un castillo y diseñó bajo él un mausoleo para los dos. Ella fue enterrada allí en 1982, pero el pintor acabó sepultado en el Teatro-Museo de Figueras: la cripta no reunió a la pareja.
🏰 CastilloPalamós (Gerona) · a 9,7 km
Castillo de Vilaromá
En 1812, durante la ocupación francesa, el castillo de Vilaromá fue volado. Aun así, siguen en pie muros de diez metros, cuatro torres y una cisterna con bóveda recubierta de estuco rojizo.
🏰 CastilloCalonge (Gerona) · a 11 km
Castillo de Calonge
Los remensas lo incendiaron en 1477 y volvió a arder en 1485, pero se reconstruyó enseguida. Siglos después, el castillo de Calonge dejó de ser fortaleza señorial y funcionó como casino y teatro de una familia del pueblo.
Torroella de Montgrí (Gerona) · a 12 km
Castillo del Montgrí
En lo alto del Montgrí, a 315 metros de altitud y a solo 6 km del mar, un castillo de muros almenados y cuatro torres cilíndricas domina el Ampurdán. Las obras se detuvieron antes de acabarlo, atrapadas en el pulso entre el rey y el conde de Ampurias.
⛪ TemploCon leyendaSan Martivell (Gerona) · a 12 km
Santuario de los Ángeles
Según la tradición, unas luces misteriosas que se veían los sábados al atardecer en la cumbre del Puig Alt llevaron a unos vecinos hasta una imagen de la Virgen entre ruinas. En 1958, Dalí y Gala se casaron aquí, sin fotografías ni familiares.
Santa Cristina de Aro (Gerona) · a 13 km
Cueva de Daina
Un anillo de grandes piedras de granito, de 11 metros de diámetro, protege este dolmen de Romanyá de la Selva. Al excavarlo aparecieron huesos, dientes, puntas de flecha de sílex y cuentas de collar.
Más castillos con historia
Ver todosBerrioplano (Navarra)
Fuerte de Alfonso XII
De esta fortaleza oculta bajo tierra escaparon 795 presos en una sola jornada; únicamente tres alcanzaron la frontera con Francia. Concebido para defender Pamplona, el fuerte nunca cumplió esa función y terminó convertido en cárcel política.
Badajoz
Alcazaba de Badajoz
Ocho hectáreas y unos 1.300 metros de muralla conservada hacen de la Alcazaba de Badajoz la mayor de Europa entre las construidas en época árabe. Dentro sobreviven escaleras almohades, algunas recuperadas tras permanecer parcialmente enterradas.
Almería
Alcazaba y Murallas del Cerro de San Cristóbal
En 1749, esta fortaleza de Almería sirvió como prisión temporal para 189 gitanos durante la Gran Redada, una operación que perseguía su exterminio. Sus recintos árabes y cristianos conservan también la historia de una construcción que llegó a tener autorizada su demolición.
Córdoba
Alcázar de los Reyes Cristianos
Los baños del Alcázar de los Reyes Cristianos acabaron convertidos en celdas de la Inquisición. El recinto cordobés que había alojado a los monarcas perdió su función palaciega y pasó siglos dedicado al encierro antes de abrirse al público.