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Pueblos abandonados en Aragón (página 3)
116 pueblos abandonados en Aragón, 6 con leyenda: qué tienen de especial, su historia, su mapa y cómo visitarlos. Pueblos que se quedaron vacíos: por un embalse, una guerra, una epidemia o porque la gente se fue y no volvió.
Del 97 al 114
Mora de Rubielos (Teruel)
La Olmedilla
Abandonada desde los años cuarenta, La Olmedilla guarda en un collado de la sierra de Mora un muro de mampostería de época andalusí. Los restos de sus edificaciones bajomedievales se aprovecharon como corral.
Jaca (Huesca)
Larrosa
En los años sesenta, Larrosa perdió sus casas y campos por una razón poco común: se expropió todo su término para repoblarlo de pinos y frenar los sedimentos que amenazaban con colmatar el embalse de Yesa. Vivían allí solo nueve personas.
Cariñena (Zaragoza)
Las Lagunas
Una aldea aragonesa ganó tierras de cultivo secando la laguna que le daba nombre. Pasó de veinticuatro a treinta y nueve familias, pero la peste negra, la guerra y los impuestos la vaciaron: en 1414 sus casas ya estaban en ruinas.
Arén (Huesca)
Obís
Obís se organizaba en torno a una única calle, con la iglesia de San Juan en un lado, y se entra por un paso rocoso sobre el barranco o por un puente medieval de un solo ojo. Hoy está deshabitado, aunque algunas casas reciben a neorrurales de forma esporádica.
Bailo (Huesca)
Paternoy
Cuando Faustino y sus dos hijos dejaron Casa Colás en 1970, Paternoy se quedó sin vecinos. Veinticuatro años después, en agosto de 1994, el brasero mal apagado de un neorrural que ocupaba una casa desató un incendio de unas tres mil hectáreas.
Graus (Huesca)
Portaespana
Su nombre parece significar «puerta de Hispania» y recuerda los siglos en que aquí pasaba la frontera entre cristianos y musulmanes. Hoy es un pueblo vacío, con una iglesia a punto de derrumbarse y una casa con piedra de 1564.
Graus (Huesca)
Puycremat
Su nombre significa, según se traduce, «pueyo quemado», y su última casa cerró en los años cincuenta. En lo alto del cerro que vigila el Ésera sigue la ermita de Santa Clara, del siglo XII, expoliada y en riesgo inminente de ruina.
Beranuy (Huesca)
Raluy
Los monjes de Obarra lo levantaron de nuevo en pocos meses tras una incursión musulmana, en el año 1006. Casi mil años después no lo derribó ningún ejército: lo vació una empresa que quería plantar pinos en sus tierras.
Borja (Zaragoza)
Rivas
Rivas quedó totalmente abandonado cuando, el 10 de junio de 1610, fueron expulsados sus unos 140 habitantes moriscos. Hoy se discute dónde estuvieron exactamente sus edificios, y sus tierras acabaron convertidas en pasto para el ganado.
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Bisaurri (Huesca)
San Valero
Tres casas, un corral, un gran establo y una iglesia barroca en ruinas: San Valero, en plena Ribagorza, se quedó sin habitantes, pero todavía conserva dos de sus casas en buen estado y la torre de su templo.
Sabiñánigo (Huesca)
Sandiás
En Sandiás, hoy despoblado, los habitantes de Casa Blasco debían hacerse cargo de los niños de madres solteras muertas en el parto. A cambio, representaban a todo el valle en la procesión de Santa Orosia.
Arén (Huesca)
Santa Eulalia
Dos casas grandes y bajas, con sus bordas, pajares y corrales, resisten en ruinas sobre un espolón rocoso desde el que se vigilaba la zona. El nombre del pueblo ya figuraba en un documento del año 987.
Yebra de Basa (Huesca)
Sasa de Sobrepuerto
En Sasa de Sobrepuerto la torre de la iglesia se derrumbó sobre el ábside, y el pueblo quedó deshabitado en 1965, tras el cierre de Casa Ramón. Todavía se conserva una casa fuerte del siglo XVI.
Sabiñánigo (Huesca)
Secorún
Sus vecinos eran famosos por tocar la gaita de boto y hasta dieron nombre a un dicho para quien presume ante quien sabe más. Hoy Secorún está vacío, con la hiedra amenazando el campanario de su iglesia.
Arén (Huesca)
Treserra
En 1900 las siete casas de Treserra tenían la puerta abierta. Medio siglo después quedaban seis, y en 1980 ya no vivía nadie en ninguna. Hoy es una aldea dispersa de la Ribagorza que conserva su iglesia románica.
Sabiñánigo (Huesca)
Villacampa
Un pueblo que en 1930 tenía dieciocho vecinos fue abandonado en los años cincuenta y cubierto de pinos. Hoy solo quedan dos casas y una torre medieval que se reutilizó como campanario.
Sabiñánigo (Huesca)
Villobas
Su nombre vendría de la cizaña, una planta muy común en su término. En 1920 tenía treinta y tres vecinos y en los setenta quedó vacío; hoy sigue en pie una iglesia apartada y una casa que sus dueños visitan con regularidad.
Jaca (Huesca)
Yosa de Garcipollera
Sus vecinos regatearon durante cinco años con el Patrimonio Forestal del Estado y acabaron vendiendo el pueblo entero, con sus 430 hectáreas, por miedo a quedarse sin margen de negociación. Hoy Yosa de Garcipollera está vacío.